lunes, 18 de febrero de 2013

CELESTE ALBA IRIS


Clemencia

La abuela contaba del bramido de las armas
el cañón y sus carnes reventadas
crepitar de cuerpos sin fosa
pilar humoso en el olfato tatuado
Carabinas en rastras de la memoria
zigzagueo en el campo de cuerpos 
la búsqueda de un hombre al cual no sabía cómo llamarle
Muñecos hinchados citaban a los huérfanos de todos a         encontrarlos
a sostener la palma de una viuda  negada a desangrar su      soledad
Y el índice seguía el tránsito del plomo
volvía los rostros 
  ¿Eres tú mi padre?
Una colección gestual de aquellos vueltos estatuas 
  la respuesta

Carretas apilaron a los sin cruces 
    fueron ceniza     
mientras ella jugaba con los casquillos huecos
casquillos rebosantes de muertos

Lunafaz. Col. Nuevo Siglo. Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes. Mayo 2012. Cd. Victorial, Tamaulipas, México. 




Estirpe

Ésta es la matriz de la abuela
las paredes que levantaron a mi madre
el sillar traído a mula 
la infancia propia y vespertina
el nido de mis hijas
la cabecera donde escribo 

Éste es el lugar de las goteras humeantes
La ventisca de cristal aquel invierno  
la cría para mastuerzo
el cuello marchito
el chillar del patio
la sangre en jícara
las muelas enterradas bajo un árbol
los estertores de un viejo entregándose solo

Éste es el castillo vaho de tierra 
Ésta  [soy]
                 mi casa 
Esta ruina y se levanta


Sueños al viento, Antología. Editorial Cofradía de Coyotes S. C . Noviembre de 2010. Cd.Nezahualcóyotl, Estado de México; México.




Ráfaga 

Aquí yace
el poema no escrito de este jueves

Sueños al viento. Antología. Editorial Cofradía de Coyotes S. C . Noviembre de 2010. Cd. Nezahualcóyotl, Estado de México; México.



Eólico

Un vientecillo escapa al ladrido de la noche
La palabra ensalivada 
muda
duerme el callo de la andanza
[su pátina de llanto]

Sueños al viento, Antología. Editorial Cofradía de Coyotes S. C . Noviembre de 2010. Cd. Nezahualcóyotl, Estado de México; México.




Lunares

Constelaciones
Negritos de arroz propio
Remaches 
                 y apellido


Alas de Lluvia, Antología. Editorial Cofradía de Coyotes S. C . Abril de 2009. Cd. Nezahualcóyotl, Estado de México; México.



Vitelina
9

Soy un vientre
        Bandera  al viento
                  contándoles
                            a todos
              los que pasan
   tu llegada

Lunafaz, Col. Nuevo Siglo. Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes Cd. Victorial, Tamaulipas, México.





“La oscuridad es otro modo de silencio”


Fuente amagada cierto mediodía 
Palabra distendida bajo  el vientre a modo de tropiezo 
                                                                  de auroras
                                                              de marino fondo 
                                           Garganta de secretos 
cruda llaga
                     tuerto agujero


Letras en el Estuario, Antología de Poesía y Narrativa. Consejo Ciudadano de Cultura de Matamoros, IMACULTA, ITCA. Cd. Victoria, Tamaulipas. Febrero de 2009.




Polvo de Dios

Dicen que antes de ser hombre o mujer
hemos sido otras criaturas
                      quizá otra cosa


¿Quién fuiste tú que ahora apareces como estrella prematura
                        grapada a las cuerdas de mi alma?
¿De qué polvo de Dios fuiste creada
                        vuelta a la vida en mi vientre de madre?

Mi rostro fosforesce tu presencia translúcida
Derrama el sueño su espesura 
                                                envuelve
Los soles te alimentan
                   expandiéndote universo nuevo
                   del sueño forman tus huesos

¡Qué ganas de respirar tu llanto dulce!
Tiendo la esperanza como sábana en la cama
Quiero nacerte de una vez
                         llenarte de estrellas

Letras en el Estuario, Antología de Poesía y Narrativa. Consejo Ciudadano de Cultura de Matamoros, IMACULTA, ITCA. Cd. Victoria, Tamaulipas. Febrero de 2009.




No tuvo muchos días este mes


Hemos de esperar tres años
para el reencuentro
Porque hoy termina febrero
con veintiocho días
y mañana estrenaremos marzo
Tendremos otros días nuevecitos
contenidos en semanas próximas
que acabarán por consumir el año
Serán dos precoces febreros más
 y luego hallaremos un día perdido
Podremos decir extravagancias
para prevenir febreros estériles
que descansarán en la prisa
de las horas que no han muerto


Frágiles veintinueves febrerinos
con apenas tan corta temporada
deberán volverse imprescindibles
al diario transcurrir de la agonía

Entre el Pánuco y el Bravo. Una visión antológica de la literatura tamaulipeca.
Orlando Ortiz. Coordinación de Descentralización del Consejo Nacional para la Cultura y las Artesa. Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Tamaulipas. Cd. De México, febrero de 1995.




Mejor no

Si lo mejor remite a dieciséis
Si las canciones todas
las incluye XXX
Si tengo que largar las emociones
Si treinta y cuatro es vergonzante
o impronunciable

Si no usa chupón
y le perdió el gusto a los pulgares
(en ayuno un cigarrillo es buena dieta)
Si no prefiere  alas célibes en la cama
Si ya probó la mujer por el revés
y su analista abortó a su primogénito

Si lamenta el maltrato
sólo de los domadores a las fieras
Si la navidad no le entusiasma
no visita peñas ni entona canción alguna
y la prescribirán buena salud
cuando alcance la frontera

Si sus zapatos ya se rompieron
y no han sido reemplazados
Si las sandías languidecen en su huerto
apenas el ron lo embrutece con dulzura
Si algún día será rico
¡Qué chinga¡ !Mejor no!

Poetas de Tierra Adentro II, Fondo Editorial Tierra Adentro/ CONACULTA Presentación y recopilación de Héctor Carreto/ México, D.F. 1994.





Celeste Alba Iris

Ciudad Victoria, Tamaulipas, 1968. Entre otras distinciones obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven “Juan José Amador”, 1997, convocado por la uat. Ha publicado los poemarios Cualquier día de la semana, cecat (1994), Costumbre de vivir, uat (1999) y Lunafaz (2012). Coordinadora del volumen colectivo de ensayo Aquella voz que germina, retrosubjetiva de poesía tamaulipeca, Gobierno del estado de Tamaulipas (2010). Está incluida en diversas antologías nacionales. Es creadora del Taller de escritura creativa para niños Mis manos sonríen, mi lápiz canta, y del Encuentro de escritores Los santos días de la Poesía. Ha obtenido diferentes becas y estímulos nacionales y estatales. Su proyecto, La Isla de tus ojos, Mujeres de la poesía cubana en el siglo nuevo; fue seleccionado por el Programa de Residencias Artísticas del forcan, mediante el cual desarrolló una estancia en Cuba durante 2012. Sus Poemas se han publicado en México, Estados Unidos, España, Cuba y Perú.

domingo, 3 de febrero de 2013

MUESTRA POÉTICA DE LIZ DURAND GOYTIA


Inauguramos esta sección de Muestra Poética 
http://muestrapoeticared.blogspot.mx/   con los poemas de Liz Durand Goytia. Estaremos publicando los poemas de las integrantes de la red. El propósito es promover y difundir su obra. Si tienen la oportunidad dejen algún comentarios a los trabajos de las poetas publicadas. 


LIZ DURAND GOYTIA


LABERINTO

I

Cuando llegues,
el laberinto te abrirá sus puertas.
Mirarás tu reflejo muchas veces
y ni siquiera al tocarte
podrás reconocerte.

Resplandores te harán guiños
para que caigas de bruces en su azogue.
El laberinto confundirá tu corazón,
mascullará tu nombre
y no podrás interpretar
la letra del designio
que trazan tus estrellas.

Te brillarán los ojos
con una luz opaca
cuando el deseo
te muerda los talones.
Descubrirás la soledad en los caminos,
será precipitada tu carrera.

Cuando busques,
el laberinto te pondrá las mieles y las uvas
entibiará con su música tus cantos,
ungirá tus cabellos,
te llenará de pétalos la boca.
Propondrá madrugadas extendidas
desde tu piel hasta el tálamo de sueños.


II

El laberinto también desgajará tormentas
sobre la frente huesuda de tus años.
Beberás de tus lágrimas,
envolverás tus pasos en la duda,
caminarás a ciegas sus pasajes.

Tu palabra tendrá gusto a ceniza
cuando no haya nadie que la escuche.
Tu aliento amargo será como la espina
cuando nada presagie la esperanza.

Mas si lo encuentras,
el laberinto te abrirá el único arco
que te permita salir condecorado.
Higos y campos y vino y arcoiris,
monedas troqueladas con oro de alegrías
rebosarán en todos tus arcones.
Tus manos irán llenas,
tus lágrimas serán gemas preciosas,
tu corazón un nido alas
que habrá encontrado el vuelo.



MASTICA EL LÁPIZ LOS SEGUNDOS

Dieciséis con dieciséis, dice el reloj.

El estruendo me espina los suspiros
para que estén a tono con este corazón
pisado por tacones de recuerdos
que imprimen su memoria en el miocardio.

Para que su función sea recordar,
para que extienda las puntas de mi vida,
sábana rota tendida en el traspatio
lejos de tu jardín de las delicias,
para que nunca olvide marcha el tiempo.

Las mismas dieciséis, ahora con veintiocho.

Mastica el lápiz los segundos
avanza escupiendo cada letra
se desangra el grafito por mis dedos
y miro que esa sangre envenenada
ha salido también de mis arterias
y yo soy aquel árbol
ese lápiz
mi pecho el pájaro asediado
y tú
mi más oscura letra.



QUISO LA LUZ QUE VIERA

La vida es el lado de afuera de la muerte.
Pessoa.

Salí como cualquier mañana
y la costumbre tuvo rostro diferente.
La luz en las aceras y las cosas
se detenía formando un áura intensa.

Yo miraba:
una mujer con niño en brazos
y con hambre,
un hombre cercenado y desvalido,
una muchacha con ojeras...

Se detenía la luz pese a sus alas
y me dejaba ver también las mariposas,
las comezones de los perros,
la paz de los ancianos.

Quiso la luz que viera más allá
y entonces vi la cara
de cada gente buena,
sus invisibles vuelos,
sus corazones generosos.

Ví que los niños sonreían
y caminé mirando
temiendo que cambiara.

Luego se fue esa luz, no hubo más hadas.
Opacos retornaron los colores
y cada cosa volvió hacia su costumbre.


SUBE LA NOCHE Y CANTA

                                                       para Ruggiero Businari

Subía la noche en las montañas y en los corazones.
Alguien cantó, alguien cantaba con la voz de todos.
Llegó el hermano viento a dispersar
el murmullo ahumado de la salvia entre los corazones,
algunos que brillaban.
Los cantos ancestrales nos cubrieron,
nos hermanaron con los puntos cardinales
y nos volvimos pieles de culebra por instantes,
en el momento mágico del fuego.

Seguía la noche y las estrellas sonrieron a los duendes,
esos que están en ambos lados, en las orillas de la vida.
Se hizo presente otro soplo
que propagó el aliento del caracol profundo.

Mi corazón se hizo árbol que chorrea por las raíces,
se hizo luciérnaga que escucha música.
Mi espíritu se unió a la noche
mientras la voz cantaba con un coro dulcísimo
de flautas de colibrí, tambores y latidos.

Siguió la noche cuesta arriba,
como la gran abuela de aliento firme y desdentado
que canta a Cuchumá...
Rodó la noche por el cerro, por los ríos y los ojos de los animales,
reverberó en danza interminable,
se adentró en las cuevas a sembrar su sombra,
y yo guardé jirones diminutos en mis manos.

Cierro los puños para encerrar mi noche
y revivirla con su inmensa pupila
cuando mis ojos ya no puedan verla.



NO  A LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

Rutinas

Decir “ahorita vengo”
salir, tomar el Metro,
embarrarnos el vidrio del vagón,
beber el viajero desaliento,
parar la cachondez clandestina a pisotones,
intentar la rayita en el párpado.

Como decir “nos vemos”,
cambiarnos a zapatos de tacón,
usar perfume y crema para manos
aunque las medias sean corrientes
y en casa no paguemos
el recibo de la luz.

Como escapar un poco
de diez horas de tedio en las espaldas
el descarado coqueteo del empleador,
las deudas que nos dejan deslavadas
como un bolillo crudo,
el forro de la bolsa es una ruina,
el rímel ya está seco
“ahorita vengo”
voy a buscar un fajo de esperanzas
para pagar en efectivo cada sueño
voy a indagar en dónde hay príncipes
que no se vuelvan sapos,
en dónde hay hospitales que no cobren,
en cuál camino se han abolido ya las piedras
para que no se ajusten cuentas lapidarias.

Cómo decir “nos vemos”
si no tenemos cara
ni tenemos tiempo,
si la tarde emponzoña cada hora
con el doméstico esfuerzo
de seguir trabajo en casa,
hacer tarea de cosas que no nos enseñaron
ni entendemos
mientras adentro
“ahorita vengo”
salir a caminar como por nubes,
comernos un bombón,
pensar un beso,
echarnos el recuento de los años
hasta sentir la piel intacta y joven
fresco el sueño
alta
bien alta la esperanza,
cómo decir “nos vemos”
cuando miramos que ya no tienen vuelta
las diez horas y el metro y las tareas,
cuando los niños son los hijos
y nosotras perdimos nuestra infancia,
aquella patria.

Pero decir “ahorita vengo”
es lanzar la revancha en nuestra vida,
amenazar con cambiar las zapatillas,
dejar la ropa sucia que se pudra
ponernos un barniz azul sobre las uñas
y raparnos,
dejar caer el velo que arrastramos,
mirarnos a la luz de algún deseo,
tomar al hombre que venga a nuestro antojo
fumar un cigarrillo,
dar la vuelta
y seguir diciendo para siempre
“ahorita vengo”.


© Liz Durand Goytia